El phishing continúa siendo una de las técnicas de ciberataque más utilizadas por los delincuentes digitales. Su eficacia radica en la capacidad de suplantar identidades y generar mensajes que, a simple vista, parecen legítimos. Por ello, cualquier persona puede convertirse en víctima si no mantiene una actitud vigilante ante correos electrónicos, enlaces o mensajes inesperados.
Para protegerse, es fundamental desconfiar de cualquier comunicación que genere dudas, incluso si parece proceder de una fuente conocida. Los ciberdelincuentes perfeccionan constantemente sus métodos, por lo que la prevención y la atención al detalle son claves.
Señales que deben ponerte en alerta
- Remitentes desconocidos o dominios extraños: si el correo proviene de una dirección que no encaja con el contexto, es motivo de sospecha.
- Mensajes con tono amenazante o urgente: buscan generar presión para que actúes sin pensar.
- Errores ortográficos o de redacción: las organizaciones serias cuidan la calidad de sus comunicaciones.
- Enlaces incluidos en el cuerpo del mensaje: lo habitual es que las entidades pidan realizar gestiones desde su portal oficial. Antes de hacer clic, revisa siempre la URL.
- Firmas inusuales: si perteneces a una entidad y la firma del correo no coincide con la habitual, podría tratarse de una suplantación.
- Correos que aparentan venir de compañeros o de la dirección de empresa: si aparece el aviso “ALERTATE!!!”, significa que el mensaje procede del exterior y podría tratarse de un intento de phishing.
En EMESA recordamos la importancia de mantener una actitud crítica ante cualquier comunicación digital. La ciberseguridad es responsabilidad de todos, y una simple duda puede evitar un incidente mayor.
Mantente alerta y protege tu información.
